miércoles, 23 de febrero de 2011

LA SOBREPROTECCION EN LOS NIÑOS



Les dejo este articulo para que lo puedan leer y saquen conclusiones de este estilo negativo de crianza.

Hay padres y madres que sobreprotegen a sus hijos e hijas, pero no tienen consciencia de ello y se sorprenden cuando, por ejemplo, el profesor tutor les advierte de los problemas que conlleva la sobreprotección.
Para saber si somos padres sobreprotectores debo fijarme, en primer lugar, si les hago las tareas que podrían hacer ellos: si les doy la comida, si los visto, si les hago la cama; si se les ayudan mucho con “los deberes” escolares porque todos los días les dicen que no los entienden; si les llevan la mochila del colegio, sin reparar tan siquiera que es una responsabilidad de los niños...
Los padres necesitamos caer en cuenta que tiene sentido hacer determinadas tareas a los niños cuando tienen un año, dos, quizá tres..., pero, a medida que van creciendo se hace preciso que, de forma progresiva, se hagan cargo de sus cosas. Si los padres no lo hacen así, de alguna manera les están invalidando, dado que no los consideran capaces de asumir sus responsabilidades.
También los padres necesitan observar si permiten a sus hijos decidir sobre los temas que les conciernen, ya que con frecuencia tienden a considerarlos demasiado pequeños.
Las personas estamos tomando decisiones continuamente a lo largo de la vida, por lo tanto, los niños precisan formarse en el hecho de elegir y, a la vez, en aprender a aceptar las consecuencias de sus elecciones. Por consiguiente, estará bien que vayan decidiendo sobre cuestiones, como: qué ropa ponerse (dentro de la que consideren razonable); la forma de organizar su tiempo libre; u opinar sobre dónde les gustaría ir de vacaciones. Si los padres no actúan en esa dirección estarán contribuyendo a crear niños dependientes y con poca seguridad interna.
Asimismo los padres sobreprotegen cuando no tienen la coherencia y la firmeza necesaria para mantener los límites (aquellos que entiendan como razonables para cada situación).
A veces basta un pequeño berrinche, o unas palabras, como: “Mamá, es que tú no me quieres”, para que los niños logren saltarse el límite.
El amor a los hijos resulta compatible con el establecimiento de los límites y, si los niños no los incorporan cuando corresponde, resulta bastante probable que tendrán problemas de adaptación, ya que tenderán a no aceptar ni respetar las normas.

Recomendaciones
• Hablemos con otros padres que tengan hijos de la edad del nuestro. Así podremos contrastar y saber si le estamos exigiendo demasiado, o por el contrario, ya tiene edad suficiente para hacer más cosas.
• A medida que crezca, démosle más responsabilidades: ordenar su habitación, despertarse por las mañanas, poner la mesa, etc.
• No le demos siempre todo lo que nos pida, aunque tengamos los recursos suficientes para satisfacer sus deseos.
• Intentemos que nuestro hijo aprenda a esforzarse si quiere obtener alguna cosa.
• No lo alabemos gratuitamente. Sustituyamos comentarios del tipo: "eres el más guapo" o "eres el más inteligente", por "tienes un pelo muy bonito" o "estoy muy contento del notable que has sacado en el examen". De esta manera le estaremos valorando de una forma realista y específica.
• No transmitamos al niño nuestro temor o preocupación por lo que le pueda ocurrir. No debemos repetirle constantemente comentarios como: "vigila", "ten mucho cuidado". Tampoco deberíamos decirle que no haga actividades que pueden ser beneficiosas para él (deporte, excursiones, etc.), sólo porque a nosotros nos dé miedo.
• No permitamos que nuestro hijo (por muy maduro que sea) intervenga en la toma de decisiones que pertenecen exclusivamente a los adultos. Podemos invitarle a que participe, pero nunca que decida él según lo que le apetezca sólo a él.
• Es importante que el niño se relacione con niños de su misma edad: que vaya a jugar a casa de sus amigos o que ellos vengan a nuestra casa, llevarlo al parque donde interaccione con otros niños, llevarlo a la guardería, apuntarlo a un deporte de equipo, etc.
• No sobreprotejamos a nuestro hijo cuando tenga conflictos con otros niños. Debemos animarle a que encuentre soluciones y resuelva él sólo sus desavenencias.

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